La tragamonedas: la evolución de un clásico

Visa

Casinos con Visa

tragamonedas-visa

Visa es una de las mayores compañías del mundo. Tiene acuerdos con más de 20 mil instituciones alrededor del mundo. Por lo que es aceptada en prácticamente todo el mundo.

En Argentina, ya no existe la medida impositiva llamada “cepo cambiario”. Esto significa que se liberan las operaciones en el exterior y se pone fin a las retenciones del 30% sobre operaciones hechas con tarjeta de crédito en el exterior. Por lo que el pago con la tarjeta de crédito Visa se hace más fácil y conveniente.

¿Cómo funciona el pago con tarjeta de crédito Visa?

Es muy sencillo. Accede la página del casino donde quieras jugar, crea tu usuario y tu cuenta. Luego debes cargar los datos de tu tarjeta y consignar un monto. Si te genera desconfianza el sitio, podés mediatizar un poco el procedimiento y abrir una cuenta a través de otro método (Skrill, Neteller), y cargar ahí a través de la tarjeta. Tené presente que al hacer esto, las comisiones empiezan a jugar fuerte en la operación.

Con el uso de la tarjeta de crédito VISA no hay comisiones que tener en cuenta, salvo la que pueda cobrarte el propio . Sin embargo, en ocasiones, la operación podría no autorizarse, y te tocaría comunicarte con el servicio de atención al cliente de Visa para solicitar la autorización. Esto no es un golpe al bolsillo, pero puede causar un dolor de cabeza a más de uno.

Muchos usuarios sugieren no mencionar que la operación es para “juegos de azar”, porque espanta a los operadores. Pero si estas depositando en una página de juegos, es difícil disimular. No es una cuestión de legalidad, sino de protocolos. Con los escándalos que existen relacionados con el juego, los operadores suelen ponerse en estado de alerta cuando escuchan “juego”. Y ante la duda, rechazan la autorización. Triste, absurdo, pero debemos contártelo.

Conclusión

Visa es una institución por sí sola. Poder operar de forma directa con la casa de juego en la que queremos participar es un gran diferencial. Pero algunos jugadores podrían sentir cierta antipatía con la idea de confiarle sus datos privados a la entidad de juego de forma directa.